Living Lab para la innovación energética

Desde 2019, el gobierno de Ecuador, el Consejo de Gobierno de Galápagos, la Cámara de Comercio Reino Unido-Ecuador y la Universidad San Francisco de Quito, han participado en discusiones colaborativas destinadas al diseño de una estrategia de energía de combustibles fósiles neta cero para el archipiélago de Galápagos. Esta colaboración contribuyó a desarrollar la agenda del 'Hub de Sostenibilidad, Innovación y Resiliencia de Galápagos', el cual es coordinado por la Fundación Charles Darwin en colaboración con organizaciones académicas y gubernamentales asociadas.

Contexto y Objetivos

Los problemas ambientales y de conservación en las Islas Galápagos de Ecuador, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO para la Biodiversidad, están impulsados en gran medida por el desarrollo en el 3% habitado del territorio, junto con un modelo turístico insostenible. Solo cinco de las 18 islas principales del archipiélago están habitadas, con más de 25.000 personas que viven en las tres principales ciudades y pueblos, mientras que el 97% restante del territorio está protegido por el Parque Nacional. Sin embargo, las islas se ven afectadas por fenómenos meteorológicos extremos como El Niño, que son cada vez más frecuentes y más fuertes debido al cambio climático. El Plan Nacional para el Cambio Climático (2015) destaca los impactos principales del aumento de la  temperaturadel océano, el aumento de las precipitaciones, el aumento del nivel del mar y el aumento  de la acidez del agua del océano. La  provincia de Galapagos y las ONG locales han tomado medidas para considerar estos problemas relacionados con el cambio climático mediante el desarrollo de planes que promueven las energías renovables y las respuestas de adaptación para reducir la vulnerabilidad al cambio climático: Energías Renovables para Galápagos (ERGAL);  Ecosistemas terrestres en Galápagos: respuestas potenciales al cambio climático, En la evaluación de la vulnerabilidad al cambio climático de las Islas Galápagos, WWF y Conservación Internacional, 2010 (Trueman, M. et al., 2011); Adaptándonos al Cambio Climatico en las Islas Galápagos, WWF-CI, 2010;  y programa cero combustibles fósiles para Galapagos (2011)..

 

Previo a la crisis de Covid-19, más de 200.000 turistas visitaron las islas cada año, generando importantes ingresos económicos para la población local y la nación ecuatoriana. La fuerte dependencia de la economía de Galápagos en el sector turístico causó un severo shock económico cuando se implementaron restricciones en relación con la pandemia, lo que aumentó los problemas de empleo y seguridad alimentaria. Aunque el sector turístico se ha recuperado desde el confinamiento inicial, la diversificación de este modelo económico insostenible es clave para la resiliencia futura del archipiélago. Además, los limitados recursos naturales del archipiélago, como el agua, están gravemente comprometidos debido al crecimiento de la población, la urbanización, la contaminación y la alta demanda de la industria turística. Las actividades turísticas también requieren energía, principalmente suministrada a través de combustibles fósiles importados para generar electricidad, transportar personas en barco entre islas, alrededor de los diversos sitios de vida silvestre, así como transporte para la importación de alimentos debido a la limitada superficie terrestre disponible para la agricultura. Además de la creciente influencia del cambio climático, algunas de las principales preocupaciones ambientales incluyen la introducción de especies invasoras (por ejemplo, en el casco de los barcos de los que depende el archipiélago para los productos importados), el potencial de derrames de petróleo de los barcos utilizados para el transporte y la seguridad alimentaria y del agua para la población local.

 

La provincia de Galápagos ha establecido el ambicioso objetivo de reducir el uso de combustibles fósiles en las islas a cero para 2040, lo que requiere una transición en los sectores de energía y transporte. Sin embargo, la investigación en la Universidad de Edimburgo ha demostrado que el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en Galápagos requiere un enfoque de sistemas complejos, con el mapeo y el modelado de las múltiples interconexiones entre los sectores de energía, alimentos y agua como un elemento clave para comprender las sinergias y compensaciones entre sectores (Garcia Ferrari et al., 2021) . Por ejemplo, el aumento de la producción agrícola local tiene el potencial de mejorar el empleo y la seguridad alimentaria y ayudar a combatir las especies invasoras al reducir la dependencia de las importaciones, pero requerirá agua dulce adicional para el riego. Además, el suministro de agua potable para la población local y los turistas es un desafío duradero debido a los limitados recursos de agua dulce, pero el excedente de energía de los parques eólicos por la noche podría usarse para alimentar las plantas de desalinización. La expansión de los biodigestores en la provincia podría proporcionar una fuente sostenible de biogás y fertilizantes para la agricultura local, pero este sistema requiere cambios sistémicos para proporcionar suficientes residuos orgánicos como insumo y tierras agrícolas para recibir el fertilizante producido. Por lo tanto, un enfoque de sistemas complejos sería muy valioso para guiar la formulación de políticas en Galápagos, ya que esto podría permitir la optimización de los resultados del sistema, evitando el peligro de permitir que un sector prospere a expensas de otros.

 

Esta investigación inicial en la Universidad de Edimburgo también ha demostrado que la planificación de escenarios deliberativos en torno al uso de los recursos y la resiliencia debe incluir diversos actores (por ejemplo, de los sectores del turismo, la agricultura y la pesca, las ONG locales, los grupos comunitarios locales y el gobierno), con el fin de dar forma a la integración de políticas en todos los sectores. La coproducción de modelos de simulación realistas por parte de estas partes interesadas podría representar un enfoque fructífero para implementar con éxito la gobernanza sostenible de los recursos y permitir que se lleven a cabo procesos de evaluación y monitoreo. Es probable que este modelo de cogestión adaptativa de los recursos hídricos, energéticos y alimentarios entre el gobierno legítimo, las partes interesadas del sector terciario y del sector privado produzca una gobernanza de los recursos más inclusiva y sostenible. Además, estos mecanismos inclusivos y adaptativos son necesarios para permitir la adaptación local y crear resiliencia a los efectos del cambio climático, que alterará cada vez más las interrelaciones entre los sectores del agua, la energía y los alimentos. El cambio requiere enfoques innovadores para el desarrollo sostenible y la resiliencia, que garanticen la participación de las partes interesadas y mejoren su comprensión de los desafíos a nivel local.

 

En este contexto y a través de la colaboración entre la Universidad de Edimburgo, la Universidad San Francisco de Quito y la Cámara de Comercio Británico-Ecuatoriana,  se propone un 'Living Lab para la innovación Energética', destinado a cumplir con los objetivos del recientemente aprobado Plan Galápagos 2030, y al mismo tiempo brindar oportunidades para recuperarse de la crisis de Covid-19,  reforzar las estrategias y oportunidades existentes para mejorar la autosuficiencia de los recursos, reducir los impactos de la crisis climática mediante el desarrollo y la prueba de sistemas innovadores de energía limpia, y promover la diversificación económica para evitar la dependencia excesiva del sector turístico.  El Living Lab empoderará a las comunidades locales para adaptarse a un paisaje cambiante a nivel económico, cultural y ambiental, creando un sistema integrado de recursos y energía que sea apropiado y sostenible

Estructura

El Living Lab propuesto para la Innovación Energética representará:

  • Una plataforma para el intercambio de conocimientos entre diferentes partes interesadas en la provincia de Galápagos  y socios internacionales. El Living Lab proporcionará el "ecosistema" donde convergen las comunidades de residentes locales, líderes empresariales, empresarios y responsables políticos, con acceso a las herramientas, métodos, espacios, tecnologías y capacitación necesarios para crear recursos y sistemas de energía renovable que sean respetuosos y adaptados a la biodiversidad local y el patrimonio cultural, así como a las habilidades y conocimientos locales.

 

  • Una incubadora donde se pueden identificar y comprender ideas innovadoras en torno a los desafíos de los impactos locales del cambio climático y se pueden desarrollar nuevos sistemas de energía y recursos sostenibles para convertirse en empresas locales que aborden las necesidades, desafíos y oportunidades locales específicos.

 

  • Un laboratorio de investigación, innovación y desarrollo de políticas para la región y otras naciones insulares que enfrentan desafíos similares.  Se espera que el Living Lab ayude a identificar agendas de investigación e innovación destinadas a favorecer la  transición energética, promover asociaciones adecuadas y sostenibles y atraer financiación. 

 

Cuatro áreas de trabajo estructuran la propuesta del Living Lab:

 

  1. RECURSOS: Explorado y entendido desde y para el contexto local

  2. CONOCIMIENTO: Recopilado globalmente y desarrollado localmente a través del diálogo y el intercambio

  3. RELACIONES DE PODER Y NEGOCIACIÓN: A través de las partes interesadas locales y globales para políticas y programas de soluciones energéticas sostenibles e innovadoras

  4. ACCIÓN BASADA EN LA CIENCIA FÍSICA: Vinculada a la investigación e innovación local y global.

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